Labios Humedos
Entonces caminé en esa dirección y de pronto miré hacia la esquina. Nadie más veía lo mismo, (suponía), sino yo. Más saliva de lo común en mi boca. De frente un espejo reflejando mis labios. Reía sin parar allí; los labios estaban mojados.
Sudor corría; calor aumentaba; caminé y corazón latía. Fastidiado de ser exclavo de las depresiones: prendí un cigarro que me asficciaba. Tontería divina.
Arriba volaban papagayos; yo quieto quedé. Esperé.
Costumbre ha sido virtud ésto de la paciencia. Hasta que llegaste.
Yo te miré y tu sudor no corría, sólo el mío. Pero sí tus labios mojados seguían. Eso me gustó y mirando hacia tu espalda descubrí lo que quería.
Sudor corría; calor aumentaba; caminé y corazón latía. Fastidiado de ser exclavo de las depresiones: prendí un cigarro que me asficciaba. Tontería divina.
Arriba volaban papagayos; yo quieto quedé. Esperé.
Costumbre ha sido virtud ésto de la paciencia. Hasta que llegaste.
Yo te miré y tu sudor no corría, sólo el mío. Pero sí tus labios mojados seguían. Eso me gustó y mirando hacia tu espalda descubrí lo que quería.
Rubén Darío

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